Disfunciones visuales, un asunto muy común

Las disfunciones visuales son problemas muy comunes, afectan aproximadamente a 4 de cada 10 niños menores de 15 años.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las disfunciones visuales afectan a cuatro de cada 10 niños menores de 15 años. Es posible que muchos de estos niños hayan recibido un diagnóstico incorrecto de síndrome de déficit de atención o TDAH, o dislexia. Se estima que un 30% de los diagnósticos de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad son erróneos, pues se confunden con disfunciones visuales, y el 20%  con dislexia. Otros desórdenes oculares, leves pero corregibles, tales como visión binocular, ambliopía y estrabismo, podrían no ser identificados si no se realiza una cuidadosa evaluación. A menudo, estos problemas no son identificados en menores.

No obstante, una vez detectadas dichas disfunciones, estas pueden ser corregidas y mejoradas en un 95-100% de los casos por medio de entrenamiento, para lo cual la detección precoz y el seguimiento del paciente son cruciales para lograr el éxito. En la actualidad, tan solo el 2% de pacientes están controlados y en entrenamiento, y tan solo un 1% de optometristas ofrecen a sus clientes servicios de evaluación y entrenamiento de dichas disfunciones, debido a la falta de medios y recursos.

La visión es mucho más que limitarse a enfocar bien

Hasta el día de hoy, el interés clínico se había centrado principalmente en obtener una imagen clara en la retina, sin tener en consideración la integración de factores tales como rendimiento o eficiencia del sistema visual. No obstante, es posible gestionar de forma efectiva la forma en que decodificamos e interpretamos la información por medio del aprendizaje o la identificación de experiencia previas. Una correcta estimulación visual en las etapas tempranas del desarrollo visual y cognitivo podrían evitar limitaciones a largo plazo.

Evaluación y entrenamiento, en tiempo real

WIVI Vision es un nuevo sistema que recrea escenas de la vida real por medio de modelos 3D, a fin de estimular la visión e interactuar con ellos por medio de las más recientes tecnologías. Mientras llevamos a cabo la prueba visual, el sistema mesura parámetros oculares y de otros tipos en tiempo real, con lo que se cumplen requisitos clínicos de medición tales como distancia, movimientos y posiciones, etc. Una vez finalizada cada sesión de veinte minutos, el optometrista u óptico recibe una recomendación o un reporte de progreso.

El sistema puede evaluar de forma simultánea 50 parámetros diferentes, lo cual da lugar a un sistema mucho más efectivo que los instrumentos de medición y entrenamiento actuales, los cuales tan sólo pueden miden de uno a cuatro parámetros al mismo tiempo, sin control ni libertad de movimiento con parte de control del usuario. Este nuevo y dinámico sistema de entrenamiento y evaluación puede lograr un 95% de precisión en sus mediciones.

El empoderamiento del paciente permite realizar mejoras más efectivas por medio del entrenamiento. Uno de los puntos clave de WIVI Vision es que los pacientes se implican en su propia mejora, pues son conscientes de los resultados y de su progresión. Su progreso es en parte producto de su responsabilidad, colaboración y esfuerzo.